El concepto de género y los medios de comunicación

“Si pretendemos conseguir una sociedad más igualitaria, sin discriminación por razones de sexo, tenemos que promover utilizar un lenguaje no sexista,” Kathrin  Gothmann.

Confieso que en ocasiones yo también suelo soltar expresiones que cuando termino de decirlas me doy cuenta que he cometido un error, que he dicho palabras sexistas y peyorativas, sin embargo, he decidido trabajar en ello y comenzar a compartir lo poco que se.

El punto aquí es preguntarse ¿cómo es que llegamos a ello?, ¿es natural que hablemos y nos expresemos de esa forma?

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El lenguaje nos hace humanos, nos permite expresar pensamientos y sentimientos. De acuerdo a Ferdinand de Saussure (1857-1913) el lenguaje es complejo, porque en él influyen factores como: la libertad individual, las restricciones sociales, cambio y estabilidad. Por ello lo divide en dos aspectos: lengua y el habla.

La lengua es un producto social, ya que su existencia se da en la colectividad, “entre la masa de individuos que componen una comunidad”1. El habla es el acto de ejecutar la lengua (nuestra lengua materna, aprendida al escucharla de otros) y es lo que nos permite como individuos expresar nuestros pensamientos y sentimientos.

Pero, ¿a qué quiero llegar con todo esto?, que el lenguaje, se compone de dos cosas: lo que aprendemos de la comunidad a la que pertenecemos, al momento que nos transmiten la lengua, y de la forma en como decidimos expresarnos, mediante el habla, o sea, aquello que nuestra propia concepción del mundo nos empuja a decir; por lo tanto, el lenguaje es natural, mientras que el universo de palabras y expresiones que decimos son heredadas mediante la lengua, pero al final mediante el habla tomamos la decisión individual de qué decir y cómo decirlo.

Pero, ¿qué tiene todo esto que ver con el género?; que la concepción tradicional de género que hemos aprendido, se ha convencionalizado en la sociedad en la que nos desenvolvemos mediante el lenguaje, y a ello, debemos sumarle el consumo de los productos de los medios de comunicación, ya que este concepto durante muchos años se ha visto reforzado con los mensajes de sus contenidos.

El problema, es cuando a la comunidad se le trata como a una masa heterogénea y uniforme, carente de identidad, incapaz de pensar por sí misma y a la cual es fácil de programar para tener ciertos comportamientos y pensamientos. Aquella que consume productos mediáticos de manera pasiva y sin capacidad de reflexión. Lo peor, es cuando los seres humanos que conforman el mundo, aceptan y juegan el rol de masa, consumiendo sin cuestionar la información que a ellos llega.

Los medios masivos de comunicación siempre se han distinguido por ejercer un enorme poder en la opinión pública. La construcción y difusión de mensajes que los massmedia, y la ahora existente convergencia de medios en el internet realizan, influyen en la construcciones de las convenciones que se establecen en la sociedad y en este caso particular, el concepto de género y los roles que hombre y mujer deben adoptar. Son unos de los principales creadores y responsables de los mensajes en donde se reproducen los roles de género tradicionales, o bien son los responsables de construir mensajes que expresen la necesidad de la concepción de igualdad y equidad de género.

A pesar de que vivimos en el siglo XXI, es común encontrar en los programas de los medios masivos de comunicación e internet, la continua reproducción de los estereotipos de hombre y mujer, la cosificación y denigración de la mujer, y el sexismo, en casos como:

Las telenovelas, los programas de entretenimiento, noticieros, publicidad y demás productos de los medios masivos de comunicación, cosifican a la mujer, la convierten en un objeto que forma parte del entretenimiento. Los papeles que juegan por ejemplo en las telenovelas, muestran a mujeres, abnegadas, amas de casa, víctimas, en fin se refuerza el rol tradicional de la mujer. En los programas de entretenimiento y en algunos noticieros, la mujer como objeto sexual o decoración del set se repite, los hombres tienen poder sobre ellas y ellas están ahí para el placer y necesidades de los hombres. Mientras que los hombres, siempre tienen los puestos importantes, se muestran como grandes empresarios, proveedores, el gran jefe de la vida pública. Los noticiarios principales están a cargo de varones y la opinión sobre las problemáticas sociales en los programas de televisión al aire son dados por hombres.

El lenguaje utilizado, se carga de discriminación en ocasiones completamente evidente y en muchas otras de una forma sutil. Se abusa del humor, para poder denigrar y transgredir los derechos de las mujeres.

La violencia, la desigualdad, los estereotipos y demás expresiones de inequidad de género, no son solamente visuales o físicos, es importante reflexionar que si aún existen, es porque están sembrados y crecidos en nuestro imaginario colectivo, se han plantado como maleza en nuestro cerebro y siguen siendo fomentados y alimentados por la mayoría de los medios de comunicación, internet y la publicidad que en ambos circula, pero para cortar la maleza, se necesita arrancarla de raíz, y para que eso suceda, el mensaje de igualdad de género y las dos partes como un todo: la raza humana, necesita llegar a la mayor cantidad de cerebros programados con los conceptos tradicionales.

Incluso yo debo seguir trabajando en actualizar las ideas aprendidas y desechar aquellas que se suman al problema, no te asustes, es normal que en ocasiones se salgan palabras ofensivas, comportamientos bajos y  sexistas, pero eso ya está, ya existe, ahora lo importante, es que lo erradiquemos, que le demos un giro a todo, y que construyamos juntos ese camino que lleve a hombres y mujeres a poder tomar y comer la manzana sin miedo, en donde la igualdad de oportunidades, el respeto, la solidaridad, el pensamiento crítico y el amor, rijan nuestros comportamientos, y no una diferencia tan simple y fisiológica como el sexo con el que hemos sido asignados.

Zeñorita Champiñon

 

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